Personajes

Eva

Eva es una Ingeniera de Conducta Humana, que es el término tecno-futurista para designar a los psicólogos. Cualquier parecido con el autor termina ahí, pues este tiene los pechos mucho más turgentes. Eva es lista, o por lo menos se lo cree (al fin y al cabo, solo tenemos su palabra) y disfruta fustigando a sus enemigos (véase: todo el mundo) a base de sarcasmos. En realidad, entre tú y yo, Eva es un poquito desastrosa: siempre cree tener razón, pero su vida está hecha unos zorros, no tiene casi amigos ni relación con su familia y está demasiado pendiente de colgar en las redes las últimas estadísticas del contorno de su culo. No se lleva bien con sus compañeros de trabajo (aunque, en honor a la verdad, uno es un imbécil arrogante y el otro un vago) y su vida amorosa es [censurado] [censurado] [censurado] [censurado] [censurado] de un geriátrico. Pero vamos, aparte de eso, todo bien.

Renzel

Renzel es un poco canija y ya está bastante ocupada con sus trabajos de Protectora de Datos para grandes empresas, pero ha sacado tiempo para pasarse por este libro. La cuestión es que ella solo tenía intención de chinchar un poco a Eva en un foro de internet, pero al final la cosa se lio y, por unas cosillas que no vienen al caso, terminó asaltando los servidores de una empresa en cuarentena para robar información confidencial que cambiaría el mundo. Es algo que a todos nos ha pasado, por eso es fácil empatizar con el personaje. Es la prima de Eva y creadora de Rodolfo Langostino. Jamás lo confesará, pero pasó meses para poder traducir a código la capacidad de entender y emitir sarcasmos, dotando así a Rodolfo de esta habilidad única en su especie. Su dieta se compone de patatas fritas y grandes dosis de black metal.

Don Microso

Don Microso es un héroe de acción atrapado en el cuerpo de un pescador retirado, o por lo menos esa es la impresión que le dio a Eva. Solo contamos con su palabra porque la paranoia de este antiguo empleado de Microsoft le ha llevado a borrar todo rastro suyo de internet. Aunque he de decir que cuando te amenazan de muerte, te quitan la casa y te ponen en una lista negra para que no puedas volver a trabajar, igual no es paranoia. Igual es que te están jodiendo pero bien. Pero bueno, a lo que íbamos: Don Microso fue expulsado de malas maneras de Microsoft por dar el coñazo con la falta de seguridad de las IAs que estaban desarrollando. Después de un desagradable incidente con el equipo de seguridad de Microsoft, se vio obligado a volver a vivir en casa de su madre y a tomarse un poquito demasiado en serio su seguridad personal y su privacidad. Eva es la primera persona nueva con la que se reúne físicamente en muchos años.

Rodolfo Langostino

¿Qué puede decirse de Rodolfo Langostino? En serio, ¿está todavía bajo el copyright de Pescanova? Bueno, yo por si acaso solo voy a dirigirle alabanzas. Rodolfo Langostino es un asistente virtual creado por Renzel como proyecto de fin de tesis y, hasta que cae en manos de Eva, apenas ha salido al mundo real. Se supone que tiene una gama de funcionalidades molonas no disponibles en los asistentes virtuales comerciales pero, la verdad, la única diferencia que parece haber es que Rodolfo es capaz de ser sarcástico. Que, oye, tampoco está nada mal. Su voz ha sido descrita como un sonido que “te baja las bragas y te hace el amor con cada frase”, y tiene cierta predilección por los tangos en momentos poco apropiados.

Cortana

Cortana es una petarda total. Diseñada por Microsoft para ser uno de los primeros asistentes virtuales con Windows 10, desde el principio parece creada para ser un instrumento malvado de dominación mundial. En serio, mirad la imagen de al lado. ¿Alguien puede decirme que no tiene pinta de inteligencia artificial que se descontrola y acaba matando a toda la tripulación de la nave mientras se ríe histéricamente y murmura algo relacionado con el “protocolo de purificación”? ¿Es que la gente de Microsoft no ha visto 2001: Odisea en el espacio? O igual sí la han visto y ese es su plan… por cierto, ¿qué sistema operativo usas?

Ernest Lindberg

Ernest Lindberg no es en realidad un pollo gigante, pero no encontraba por internet una imagen que me convenciese para él. En verdad es un tipo delgado y con perilla, que usa gafas porque le da miedo operarse los ojos y va siempre impecablemente vestido. Es el padre de Eva y tiene un pequeño placer culpable: espiar a su hija con los cacharros de alta tecnología que fabrica su empresa NeuroSpy. Pero no lo hace a mal, o eso dice él. Su estilo de vida se podría calificar de “retro” (si buscas llevarte bien con él) o de “más anticuado que los tamagochis” (si quieres ser más fiel a la verdad). Emplea una secretaria de carne y hueso en vez de un asistente virtual como todo el mundo y colecciona libros en papel. Pero se lo puede permitir: es asquerosamente rico. La última vez que habló con Eva, la cosa no salió especialmente bien.